jueves, 11 de agosto de 2011

3 de Julio (1)

Era una calurosa tarde del 3 de julio del año 72, por la radio sonaban canciones de The Beatles, así que subí el volumen. No recuerdo bien el por qué, pero me quedé solo en casa por un fin de semana, entonces yo acababa de cumplir los 16.
Me gustaba esa edad, cuando las chicas ya no te parecen asquerosas y crees saberlo todo sobre el mundo y el futuro, aunque no sepas nada; esa edad en las que haces planes de futuro, cómo será tu trabajo y la fortuna que ganarás con él...en mi caso esa idea de un futuro cercano se tornaba a los escenarios, tocando con los grandes, siendo una gran estrella del rock.
¡Que ingenuo y soñador era en esa época!
Jamás llegué a sobrepasar mi estatus como músico mediocre, pero nunca cejé en mi intento por intentar aprender a tocar la guitarra como mis ídolos y encadenar a Elisabeth.
Me río al recordar aquella tarde en la que, mientras cantaba sentado a la puerta de mi casa, apareció esa muchacha pelirroja, de ojos verdes a mitad de camino, frente al pequeño lago que rodeaba mi hogar. Sonriente, como siempre, con un vestido azul que resaltaba su cabello y andando de forma divertida, casi saltando, me saludó en la distancia.
Mi corazón se aceleró por momentos, era ella de nuevo. Después de casi un año seguía tan hermosa como recordaba.