viernes, 6 de julio de 2012

Sin titulo (principio de historia quizás [?])

Que confusión, no se si ahí afuera hay una guerra o simplemente es mi cabeza. ¿ Sabéis aquellas veces en las que todo lo que consideras real solo es fruto de alguna alucinación? Cada maldita semana, cada maldito día la misma sensación; te levantas en diferentes sitios, a veces con conocidos, otras rodeado de un montón de personas de las que no sabes nada y, mayormente, junto con tu sombra, si hay suerte. Aunque, verdaderamente, no llegamos a conocer a alguien del todo, puesto que ni siquiera estamos preparados a conocernos a nosotros mismos
No me considero un enfermo, simplemente un incomprendido.
No sé cuantas veces se habrán compadecido de mí personas ajenas a mi situación, a mis experiencias y cuantas más juzgado por ello. No critico al listo por saber demasiado ni al glotón por sufrir una gula constante, el ninfómano puede seguir siendo feliz pagando prostitutas todos los días y el borracho volcado en una cuneta con su botella de ron, pues me considero una mezcla de los anteriores y de los aun no nombrados. Sé poco sobre mucho y mucho sobre poco, tengo gula de conocimientos, sustancias y placer. Además, tengo la capacidad de salir de situaciones difíciles por las buenas siempre, o casi siempre. Soy un niño, un niño de metro ochenta; un espíritu libre; una mala influencia para las nuevas generaciones. Por eso siempre fui rechazado por los que yo creía superiores y caí en un abismo de depresión idealizada.
Nunca me interesó nada, ni tampoco me forcé en aprender a hacer algo. Mediocre para todo menos para deambular por las calles, sí, creo que es lo único que sé hacer. No me gusta la fiesta, pero siempre acabo en alguna, por alguna razón, la vida nos acaba metiendo la rutina menos deseada, en aquella que de pequeños nunca podríamos haber imaginado.
Yo quería ser músico, como mi madre, hasta que comprobé que tener una guitarra no bastaba para saber tocarla; después futbolista, pero descubrí que había que esforzarse demasiado físicamente; en mi adolescencia intenté dibujar, pero lo que veía en mi cabeza no llegaba de forma ordenada a mis manos;por último, intenté ser adulto y fallé de forma violenta, prácticamente catastrófica.
Cómo caí en el mundo de la droga es aun un episodio dudoso en mi cabeza ¿Fui yo o fue ella? La cosa es que cuando era niño mi padre me decía que por amor se hacían locuras, pero jamás pensé que pudiese meterme en una tan grande como esta. 
Ella, simplemente era preciosa, con su cabello largo castaño y sus ojos verde brillantes. Amiga de nadie, enemiga de todos, el que no la odiaba por su carácter lo hacia por envidia a su físico; y como llegó a ser parte de mi vida, aunque resulte irónico, fue a partir de una fiesta.
No recuerdo la fiesta, ni el lugar ni quien la celebró, solo que al mes compartíamos un piso en el que solo había un colchón, un baño y poco más. Ella consumía todas las sustancias que hayan existido y existan, y yo disfrutaba de esas sensaciones en su compañía. Me echaron de la escuela y más tarde del trabajo, pero no me importaba, porque la droga más fuerte a la que estaba aferrado no estaba en las calles, estaba en esa casa y era ella