sábado, 16 de julio de 2011

Ella, pequeña niña que había crecido demasiado rápido, yacía tumbada sobre la alfombra de su cuarto, llorando.
¿Por qué?
Se oían gritos al final del pasillo, una voz de mujer reprochaba e insultaba con gestos los pequeños errores efectuados por su pequeña, sangre de su sangre, comparándolos con la gravedad de las guerras. Lucha interna en su alma, miradas de desprecio al espejo.
Las dos mujeres miraron su reflejo, ninguna de las dos conocía a la persona que albergaba en su interior este objeto...ninguna de las dos se esforzaba en que esta imagen sonriese.
Pensamientos contrarios, gritos de ansiedad, perdida inmediata del aprecio hacia uno mismo, guerra interior provocada por el fantasma de la ansiedad.
Una nota colgada en el tablón de la muchacha llamó la atención de la misma, haciendo clavar sus cansados ojos en las palabras escritas con mala ortografía.
Sonrió y todo el dolor desapareció con cada letra.
"Hey tú, si tú...tienes las cicatrices más hermosas , la cara imperfecta sin maquillaje más bonita y los defectos más bellos que he podido ver nunca... así que sonríe, nadie más lo va a hacer por tí, al igual que nadie te va a querer tanto como yo"

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