Gritos, gritos, gritos....espera silencio, no, es una lagrima rozando el suelo.
Pensaba que podría volver a reír, y lo hace, sí, quizás no se lo parezca a mis ojos, pero su sonrisa cansada me incita a pensar que dentro de ella, una pequeña niña es feliz y juega a atrapar al dolor y esconderlo en un cofre.

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